Dos capitales a la orilla del río Wisła - SPANISH/PORTUGUESE

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Dos capitales a la orilla del río Wisła

Dos capitales a la orilla del río Wisła Desde principios del siglo XVII Varsovia es la capital  de Polonia. Cracovia, que antes desempeñó este papel, ahora sostiene las tradiciones capitalinas y reales y es considerada como el centro cultural más importante de nuestro país. La ciudad de Varsovia, desde hace un par de años, pasa por un periodo de desarrollo muy  dinámico. Se construyen grandes centros comerciales, bellos edificios de utilidad pública, como por ejemplo la sede da la Biblioteca Nacional o El Tribunal Supremo, y urbanizaciones extensas. La ciudad fue totalmente destruida por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, y, sobre todo, durante el Levantamiento de Varsovia que tuvo lugar en el año 1944, lo que observaban sin reacción ninguna las tropas del ejercito soviético. Esta sublevación, poco conocida en el mundo, fue la más grande durante todo el periodo de la Segunda Guerra Mundial y ha sido conmemorada en muchos monumentos y en un museo recién abierto al público.
Varsovia, es hoy en día el centro financiero más grande y va en aumento. Es también un centro industrial, un gran centro educativo y cultural y centro de los medios de comunicación. Hay muchas inversiones de la ciudad cuyo objetivo es mejorar el transporte público y la comunicación de tránsito. Las autoridades de la ciudad cuidan de los monumentos históricos: El Palacio Real, El Casco Antiguo, el parque Łazienki, Wilanów.
Cracovia goza de la opinión de ser la atracción turística más grande de Polonia. La ciudad ha tenido suerte en la historia. Ha perdurado casi intacta después de todas las “tormentas” en nuestra historia que pasaron por Polonia desde la Edad Media hasta el siglo veinte. Cada persona que lo visita tiene la posibilidad de ver los vestigios de todas las etapas de su desarrollo procedentes incluso desde el siglo X o XI. La ciudad ha conservado su conjunto urbanístico con la Plaza Mayor medieval más grande de Europa.
Durante siglos Cracovia era una capital rica de la monárquia multinacional polaca. Aquí hay un montón de los vestigios de siglos pasados, hoy en día muy bien restaurados: el Palacio Real renacentista en la colina Wawel, una de las universidades más antiguas del mundo, templos maravillosos fundados por  ciudadanos prósperos,  palacios de la aristocracia y el antiguo barrio judío. Para embellecer la ciudad trabajaron allí no sólo artistas locales sino también  maestros de arquitectura, escultura y pintura italianos, alemanes, rusos entre otros.
Existe una gran variedad de  museos en los que se pueden ver ejemplos exquisitos de arte medieval y también uno de los sólo doce cuadros de Leonardo de Vinci, que se han conservado hasta la actualidad, ejemplos de arte japonés, artesanía artística de toda Europa o la pintura maravillosa polaca del caballo entre los siglos XIX y XX. Hay aquí bibliotecas abundantes con incunables iluminados preciosos y las ediciones príncipe de la obra de Nicolás Copérnico, uno de los licenciados de la Universidad de Cracovia,  o manuscritos de las composiciones musicales de genios como  Mozart, Bach o Beethoven.
La historia no ha sido cerrada en un museo de antigüedades tras un cristal blindado. Sino que forma una parte de la vida cotidiana en la que pueden sumergirse también los turistas. El centro histórico de la ciudad está lleno de movimiento. Atrae con sus cientos de pubs, restaurantes ubicados por debajo de las bóvedas de los sótanos profundos medievales, en varias terrazas en las calles, en los patios de los palacios de aristócratas e incluso en los tejados de las casas.
No en balde, Cracovia es considerada como la capital cultural del país. Con la ciudad están relacionados personajes tales como el director del cine Andrzej Wajda o Wisława Szymborska ganadora del Premio Nobel de Literatura.
Sin embargo Cracovia histórica también es una ciudad del siglo XXI. Tiene un aeropuerto cómodo que ofrece comunicaciones con las ciudades más importantes de Europa Occidental. Llega hasta aquí el sistema de las autopistas europeas. También su sistema interior de comunicación  se desarolla constantemente y se enriquece con nuevos puentes y viaductos. Existe además un moderno parque acuático. Les esperan a los turistas una gran variedad de hoteles desde los más lujosos, hasta los más populares. Y desde los más céntricos hasta los ubicados en antiguas residencias de nobles en los alrededores de la ciudad.
Y hay aquí algo más, una cosa que hace que la gente de todo el mundo quiere estar en Cracovia al menos por un instante: es el ambiente, que le da un encanto irrepetible a la vida al pie de la colina Wawel.

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Duas capitais atravessadas pelo Vístula

Varsóvia é a capital da Polónia desde o século XVII. Cracóvia como cidade que assumiu anteriormente essa função, conserva tradições monárquicas e características desses tempos, sendo considerada ainda hoje o centro cultural do país. De alguns anos a esta parte, Varsóvia tem assistido a um desenvolvimento bastante dinâmico. Inauguram-se grandes centros comerciais, fundam-se espaços de utilização pública esteticamente bem concebidos, como a Biblioteca Nacional ou o Tribunal Superior e enormes bairros habitacionais. Esta cidade, na II Guerra Mundial e sobretudo durante o “Levantamento de Varsóvia de 1944”, foi praticamente toda destruída pelo exército nazista, enquanto as tropas soviéticas assistiam inanemente ao facto. Em memória deste levantamento pouco conhecido no mundo, no seu género o maior que ocorreu na segunda guerra, edificaram-se inúmeros monumentos e foi-lhe dedicado há pouco tempo um novo museu.
Varsóvia constitui hoje um centro financeiro, industrial, científico, cultural e mediático em contínuo crescimento – o maior desta região da Europa. A cidade investe muito no sector dos transportes e obras públicas, dedica especial cuidado aos monumentos preservados ao longo da história e a lugares de destaque como o castelo real, a cidade antiga, o encantador parque de Łazienki e o palácio de Wilanów.
Cracóvia ocupa inquestionavelmente o lugar de destaque no turismo da Polónia. Tendo em mente a realidade histórica, pode dizer-se que foi uma questão de sorte Cracóvia ter permanecido intacta e ter sobrevivido aos inúmeros conflitos avassaladores que se travaram na Polónia desde a idade média até ao século XX. Quem visita esta cidade tem a oportunidade de observar todo o percurso do seu desenvolvimento desde os séculos X e XI. Cracóvia guarda até hoje o seu esquema urbanístico antigo e possui a praça central medieval maior do mundo.
Durante séculos, Cracóvia foi uma cidade rica com funções de capital da Polónia regida então por uma monarquia multinacional. Nos últimos anos, foram restaurados imensos monumentos que remetem para esses tempos: o castelo real renascentista na colina de Wawel; a universidade, que constitui uma das mais antigas do mundo; admiráveis igrejas, construídas pela burguesia rica; palácios aristocráticos e o antigo bairro judeu. Para a beleza desta cidade, ao lado dos artistas polacos, contribuíram em muito, mestres da escola italiana, alemã e russa, quer na arquitectura, quer na escultura ou pintura. Em muitos museus de Cracóvia, podem apreciar-se fantásticos exemplares de arte medieval, uma das doze telas pintadas por Leonardo da Avinci que chegaram até aos nossos dias, colecções fabulosas de arte japonesa, artesanato artístico de toda a Europa e a extraordinária pintura polaca dos finais do século XIX e início do século XX. Bibliotecas com um espólio considerável apresentam os incunábulos com iluminuras e as primeiras edições da obra de Nicolau Copérnico (estudante licenciado pela Universidade de Cracóvia) e manuscritos de compositores como Mozart, Bach e Beethoven.
Porém, a história não ficou encerrada num museu, atrás de uma barreira de vidro, constitui parte do quotidiano, no qual participam também os turistas. No centro histórico da cidade presencia-se uma actividade incessante. Uma profusão de centenas de pubs e restaurantes em catacumbas subterrâneas da idade média, em esplanadas de ruas, em pátios palaciais e até nas águas-furtadas de prédios antigos atrai todos os visitantes da cidade.
Nao é por acaso que Cracóvia é considerada a cidade da cultura na Polónia, a ela estão intimamente ligadas pessoas como o realizador Andrzej Wajda ou a prémio nóbel Wisława Szymborska.
A antiga Cracóvia é todavia uma cidade à medida do século XXI. Possui um confortável aeroporto que oferece ligação com a maior parte das cidades da Europa Ocidental e está ao alcance da rede de auto-estradas da Europa, um sistema interno de comunicações rodoviárias inovado com novas pontes e viadutos e um moderno parque aquático. Os turistas dispõem ainda de uma ampla rede de hotéis, desde luxuosos a normais, localizados quer no centro quer em nobres edifícios palacianos na periferia.
Há ainda um motivo pelo qual gente de toda a parte quer estar em Cracóvia, nem que seja por um instante – uma atmosfera que confere um encanto especial à vida no sopé de Wawel.

Information published at 16 September 2007